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blog2026-08-05

Cómo Viajar por la Costa Sureste de China en Tren de Alta Velocidad

Cómo Viajar por la Costa Sureste de China en Tren de Alta Velocidad La costa sureste de China es una de las regiones más fascinantes del país, donde la historia milenaria se encuen

La costa sureste de China es una de las regiones más fascinantes del país, donde la historia milenaria se encuentra con el dinamismo moderno. Gracias a la extensa red de trenes de alta velocidad, recorrer esta zona se ha convertido en una experiencia cómoda, rápida y accesible para cualquier viajero internacional. Desde antiguas ciudades amuralladas hasta puertos bulliciosos, este recorrido te permitirá descubrir el alma de China, un país cuyo pasado imperial sigue presente en cada rincón, como lo demuestran los mapas históricos de la dinastía Ming que aún se conservan en museos y archivos.

El punto de partida: Shanghái, la puerta de entrada moderna

La mayoría de los viajeros internacionales inician su aventura en Shanghái, la metrópolis más cosmopolita de China y un excelente hub de conexiones ferroviarias. Desde la Estación de Hongqiao, las salidas hacia el sur son frecuentes y puntuales, lo que convierte a esta ciudad en el trampolín perfecto para explorar la costa sureste.

Consejos para moverse en las estaciones de tren

Las estaciones de tren chinas pueden resultar abrumadoras al principio, pero son muy eficientes una vez que conoces su funcionamiento:

  • Llega con tiempo: Se recomienda estar en la estación al menos 45 minutos antes de la salida, especialmente si necesitas recoger tu billete físico en las máquinas automáticas (requieren pasaporte).
  • Identificación obligatoria: Siempre debes llevar tu pasaporte, ya que es necesario para pasar los controles de seguridad y para embarcar.
  • Equipaje: Los trenes de alta velocidad tienen espacios limitados para maletas grandes. Lleva equipaje pequeño o mediano si planeas moverte mucho entre ciudades.
  • Aplicaciones de utilidad: Descarga una aplicación de traducción y ten a mano el nombre de tu destino en caracteres chinos, ya que los letreros digitales en estaciones suelen mostrar información en chino e inglés, pero no siempre con la misma claridad.

Primera escala: Hangzhou, la ciudad del paisaje idílico

A unos 45 minutos en tren bala desde Shanghái se encuentra Hangzhou, célebre por el Lago del Oeste (Xi Hu). Esta ciudad fue descrita por Marco Polo como una de las más hermosas y refinadas del mundo, y en la época de la dinastía Ming (1368-1644) era un importante centro cultural y económico. Los mapas históricos de la dinastía Ming la sitúan como una de las ciudades más destacadas del imperio.

Qué ver en Hangzhou

  • El Lago del Oeste: Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Puedes recorrerlo a pie, en bicicleta o en barco tradicional.
  • Templo de Lingyin: Uno de los templos budistas más importantes del país, rodeado de cuevas con esculturas rupestres.
  • Museo Nacional del Té: Ideal para entender la importancia del té verde Longjing, una de las variedades más prestigiosas de China.

Segunda parada: Fuzhou, la capital del lichi

Continuando hacia el sur, el tren de alta velocidad te lleva hasta Fuzhou, capital de la provincia de Fujian, en aproximadamente cuatro horas desde Shanghái. Fuzhou es menos turística que otras ciudades de la ruta, pero ofrece una muestra auténtica de la vida local china.

Experiencias imprescindibles

  • Calle de los Tres Caminos y Siete Callejones: Un conjunto de callejuelas históricas con arquitectura tradicional de la región.
  • Templo de Yongquan: Ubicado en el monte Gushan, ofrece una vista panorámica de la ciudad y un ambiente sereno.
  • Gastronomía local: Prueba los fideos de pescado (yuxia) y los dulces de lichi, una especialidad de la región.

Tercera parada: Xiamen y la isla de Gulangyu

A menos de dos horas de Fuzhou se encuentra Xiamen, una ciudad portuaria con un encanto único. Su clima subtropical y su ambiente relajado la convierten en un destino favorito tanto para viajeros nacionales como internacionales.

La joya de la corona: la isla de Gulangyu

Esta pequeña isla peatonal, declarada Patrimonio de la Humanidad, es famosa por su arquitectura colonial, sus villas históricas y sus callejones llenos de música. En la época de la dinastía Ming, la zona ya era un puerto comercial activo, aunque fue durante las concesiones extranjeras de los siglos XIX y XX cuando adquirió su carácter cosmopolita.

Otras visitas recomendadas en Xiamen

  • Templo Nanputuo: Un templo budista activo al pie de una colina, muy popular entre los locales.
  • Universidad de Xiamen: Con un campus considerado uno de los más bellos de China, aunque el acceso puede estar restringido, vale la pena el intento.
  • Mercado nocturno de Zhongshan Road: Un lugar perfecto para probar aperitivos callejeros como el pastel de ostra o los fideos de arroz fritos.

Cuarta parada: Shantou y el sabor de Chaoshan

La siguiente parada hacia el suroeste es Shantou, en la provincia de Guangdong. Aunque es una ciudad menos conocida internacionalmente, es el corazón de la cultura gastronómica Chaoshan, una de las tradiciones culinarias más apreciadas de China.

Explorar Shantou sin guía

  • El casco antiguo: Conserva edificios de estilo colonial y comercios tradicionales que te transportan a otra época.
  • Mercado de mariscos: Temprano por la mañana, los muelles de Shantou se llenan de vida. Es una experiencia cultural fascinante, aunque debes confirmar los horarios locales.
  • Té Gongfu: La ceremonia del té en la región de Chaoshan es una tradición viviente. Busca una casa de té y pide una demostración.

Última parada: Shenzhen, la ciudad del futuro

El tramo final de este recorrido ferroviario lleva hasta Shenzhen, una megaciudad que ha pasado de ser un pueblo de pescadores en la década de 1980 a convertirse en un gigante tecnológico global. El contraste con las ciudades históricas de la ruta es impresionante y, sin embargo, complementario.

Qué hacer en Shenzhen

  • Vista desde la torre Ping An: Aunque no es necesario subir, la silueta de la ciudad se aprecia mejor desde el parque Lianhuashan, donde se encuentra la estatua de Deng Xiaoping.
  • Museo de Shenzhen: Ofrece un recorrido didáctico por la transformación urbana de la ciudad.
  • Parque marítimo del Área de la Bahía: Perfecto para un paseo al atardecer, con vistas al puente que conecta con Hong Kong.

Conexiones con Hong Kong y más allá

Desde Shenzhen, los viajeros pueden continuar hacia Hong Kong, paso fronterizo natural y perfecto final para un viaje por la costa sureste. La conexión ferroviaria entre el continente y la antigua colonia británica es rápida y eficiente.

Preguntas frecuentes sobre viajar en tren de alta velocidad en China

¿Los trenes de alta velocidad son caros?

Los precios son razonables en comparación con trenes similares en Europa o Japón. Un billete en segunda clase de Shanghái a Xiamen cuesta alrededor de 400-500 yuanes (aproximadamente 50-65 euros), un valor excelente para las distancias recorridas.

¿Es necesario reservar con antelación?

Se recomienda reservar al menos unos días antes, especialmente si viajas en temporada alta (festividades chinas, verano). Las aplicaciones y sitios web oficiales son la forma más fiable de comprar billetes. También puedes adquirirlos en las taquillas de las estaciones con tu pasaporte.

¿Hay clases de asiento diferentes?

Sí, los trenes de alta velocidad ofrecen principalmente tres clases: segunda clase (similar al turista), primera clase (más espaciosa) y negocio (muy cómoda, con asientos reclinables). La segunda clase es perfecta para la mayoría de los viajeros.

¿Las estaciones tienen servicios de consigna?

Muchas estaciones grandes tienen taquillas o servicios de almacenamiento de equipaje, pero no es una garantía universal. Planifica tu ruta y, si necesitas guardar maletas, busca alojamientos cercanos o verifica con antelación los servicios de cada estación.

¿Puedo comer en el tren?

Sí, en los trenes de alta velocidad suele haber un vagón cafetería con opciones de fideos instantáneos, bocadillos y bebidas. Sin embargo, es mejor llevar tu propia comida y agua para mayor variedad y comodidad.

Conclusión: una travesía que conecta pasado y futuro

Viajar por la costa sureste de China en tren de alta velocidad es mucho más que trasladarse de una ciudad a otra: es una lección de historia viva. En esta ruta puedes ver reflejado el legado de la dinastía Ming, cuyos mapas históricos trazaban los límites de un imperio que ya comprendía la importancia de estas costas como eje comercial y cultural. Hoy, sus antiguos caminos han sido reemplazados por rieles veloces que unen ciudades milenarias con metrópolis futuristas.

Ya sea que te cautive la serenidad del Lago del Oeste, la música de Gulangyu o el sabor intenso de la cocina Chaoshan, este recorrido te mostrará una China diversa, profunda y sorprendentemente accesible. Solo necesitas un buen par de zapatos, curiosidad ilimitada y, por supuesto, tu pasaporte en la mano para disfrutar de una de las mejores experiencias de viaje en Asia.

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